El Archipiélago Chinijo y los pájaros canarios

Durante los siglos XVI y XVII se produjo un enorme interés por la obtención de pájaros canarios. El origen hay que buscarlo en la exportación que, a raíz de la conquista de las islas, se realizó hacia el continente europeo y que se tradujo en una intensa actividad cuya finalidad era su captura y posterior comercialización. Esta finalidad era doble: por un lado, se aprecian como animal de compañía y objeto de prestigio; por otro lado, se cazaban como alimento, como un manjar exquisito.

El pájaro canario

Si bien originalmente se trata de una especie autóctona de las islas macaronésicas, una consecuencia de la exportación de pájaros canarios a Europa fue que se generó un gran interés por su cría y mejora de la raza, de manera que en la actualidad los verdaderos centros de cría se hallan en Bélgica, Alemania e Inglaterra. Sin embargo, no siempre fue así, y al principio se hacía necesaria su captura de donde procedían.

En esta actividad participaban por una parte los pajareros, personas a las que se concertaban para ir a los lugares concretos y que eran los que hacían efectiva esa captura, y por otra parte los mercaderes, que ponían el capital necesario para cubrir los gastos y que, en muchas ocasiones, se encargaban de vender las piezas. Entre ambos se realizaban los contratos, en los cuales se estipulaba a dónde se tenía que ir a realizar la captura, qué cantidad de pájaros y su precio, así como cualquier otra condición que fuese relevante para las partes.

Los lugares preferidos para la captura de los pájaros eran las islas de señorío, fundamentalmente El Hierro en la zona occidental y los islotes de Lanzarote en la zona oriental. Entre los islotes del Archipiélago Chinijo destacan principalmente Alegranza y Montaña Clara, aunque también existe alguna alusión a La Graciosa. Este hecho se debe fundamentalmente a la nula población humana, lo que facilitaba el asentamiento de las aves, entre ellas los pájaros canarios. Ya lo decía Viera y Clavijo en su Historia Natural: “Los que más se aprecian en todas partes son los más pequeños y de cola más larga; y en nuestras Canarias los de la Alegranza”.

Montaña Clara y Alegranza constituían los principales asentamientos de aves y pájaros del Archipiélago Chinijo

Durante dos siglos, se formaron compañías y se crearon conciertos para capturar pájaros canarios en las islas, entre las cuales destacaron los islotes del Archipiélago Chinijo. Como sucedió en 1674 cuando Cornelio Jacome, un flamenco residente en Gran Canaria, se concierta con Salvador Juan, que tenía arrendada la isla de Alegranza, para poder cazar en ella los pájaros durante ese año por el precio de 450 reales. Sin embargo, este comercio comenzó a decaer ya en el siglo XVIII cuando en Europa se empezaron a reproducir los pájaros canarios en cautividad.

Para saber más:

Gómez Gómez, Miguel A.: “Algunas consideraciones sobre el comercio de pájaros canarios en los siglos XVI y XVII”. Revista de Historia Canaria nº 181 (1999) pp. 93-104.

Nota: La fotografía de Montaña Clara es obra de Ramón Pérez Niz.

Entrada publicada el 8 de Mayo de 2014