Haría, el valle de las mil palmeras

De las entradas que se han ido publicando en este blog, el lector podría deducir que la mayor parte de los acontecimientos históricos más relevantes que han acontecido en Lanzarote se han producido en la zona sur de la isla. El Rubicón, Femés, Timanfaya, incluso Teguise, aparecen constantemente en los sucesos más significativos. Pero nada más lejos de la realidad y es que, como a veces se suele decir, el Norte también existe.

El valle de las mil palmeras

Al norte de la isla se encuentra el valle de Haría, también conocido por el poético nombre del valle de las mil palmeras debido a la importante presencia de esta especie. El nombre del lugar tiene mucho que ver con la toponimia ya que se sabe que el valle era conocido por los aborígenes con el nombre de Faria, que pudo ser una derivación de la palabra aborigen Chafariz, que significa fuente o manantial de agua. Y es que su ubicación en el norte de Lanzarote la convierte en una de las zonas más fértiles y con mayor pluviosidad de la isla.

Desde los primeros momentos de la colonización, el valle de Haría se constituyó como uno de los núcleos poblacionales más importantes de Lanzarote, sólo superado por la capital, Teguise. Tal era su relevancia que, desde mediados del siglo XVI, cuenta con pila bautismal y curato independiente del de Teguise. De la primitiva fábrica de la iglesia no se conserva nada pues se reconstruyó tras el ataque de los argelinos Arraez y Solimán de 1618. Precisamente cerca de Haría se encuentra la Cueva de los Verdes, en la que se refugió buena parte de la población durante el ataque y que fueron capturados tras una delación.

Palmeral de Haría

En general, se considera que la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación fue creada en 1631, lo que supuso un rasgo diferenciador respecto del resto de las aldeas de la isla que no contaron con parroquia hasta bien entrado el siglo XVIII. Pero no era sólo el único. Existía también un alcalde ordinario del valle, que dependía de los señores de la isla y que informaba de algunas solicitudes de los vecinos y aparecía en cuestiones relacionadas con su cargo y responsabilidad de la seguridad de la zona norte de la isla.

Lo cierto es que el siglo XVII es el de la consolidación de Haría dentro del panorama lanzaroteño. Contar con un curato y un paulatino aumento de la población la colocó en un lugar privilegiado respecto al resto de la isla. Esto se aprecia con la creación de la cilla en 1636, siguiendo a la de Teguise que había sido creada en 1613. Esta situación preeminente se mantuvo hasta finales del siglo XVIII en que el puerto de Arrecife supera tanto a Haría como a la antigua capital.

El agradable paseo por las tranquilas calles y plazas de Haría

Como escribía el francés Verneau en el siglo XIX, “Haría es un verdadero oasis perdido en medio de estas montañas. Situado al fondo de un valle profundo […] está abrigado de casi todos los vientos. Además, su situación le permite hacer una abundante provisión del agua que desciende de todas las montañas de los alrededores”. Por eso querido lector, si se halla camino de Órzola o del Mirador del Río no está de más hacer una breve parada en Haría y disfrutar de sus calles tranquilas y silenciosas.

Para saber más:

LOPEZ GARCIA, Juan Sebastian: “El Centro Histórico de Haría (Lanzarote-Canarias)”. XII Jornadas de Estudio sobre Lanzarote y Fuerteventura, 2008.

Nota: Las fotografías de este post son de Ramón Pérez Niz.

Entrada publicada el 30 de octubre de 2014