La iglesia de San Ginés (I)

Si el visitante se acerca a la zona más antigua de Arrecife o se anima a dar un paseo por el Charco de San Ginés, podrá darse cuenta de que hay un elemento que surge y destaca por encima de las edificaciones circundantes: la torre de la iglesia de San Ginés.

Pintura de Jorge Marsá, Iglesia de San Ginés

La iglesia de San Ginés se asienta sobre lo que antiguamente fue una ermita que, al parecer, se levantó a finales del siglo XVI. Era una sencilla ermita ubicada al borde del Charco de San Ginés y que debido tanto a los constantes ataques piráticos como a la cercanía del mar se deterioró notablemente en aquella época. Tal era su abandono que a mediados del siglo XVII se inicia su reconstrucción en una ubicación diferente a la original, bastantes metros hacia el interior, y que corresponde a la actual.

La reconstrucción de esta ermita queda constatada al iniciarse los libros parroquiales en 1669 y se realizó bajo los auspicios de Francisco García Centellas, mayordomo de la ermita desde 1623, pero estos libros no dan una fecha exacta de cuándo se realizaron las obras de reconstrucción. Lo cierto es que en torno a esa fecha se nombra un nuevo mayordomo y se autorizaba a que se siguiese celebrando la misa, lo que denota que esta actividad se llevaba a cabo con anterioridad.

La ermita se mantiene igual hasta mediados del siglo XVIII, momento en el que se realiza una ampliación de la nave en ocho metros y se añade una nueva espadaña; en 1798 se le adosa en la parte trasera un cementerio, el primero que tuvo Arrecife. Hasta ese año, 1798, la ermita estuvo a cargo de los mayordomos, por lo general vecinos de Arrecife que se encargaban de su cuidado, recogían y administraban las limosnas y realizaban los reparos y obras necesarias.

En cuanto al origen de la advocación de San Ginés, se desconocen las razones exactas de la misma ya que no se ha localizado ni la licencia de construcción ni a sus mecenas. Existe una leyenda en la que se señala que apareció en el mar un cuadro del santo y por eso se levantó un templo con su nombre. Sin embargo, el autor José Manuel Clar Fernández señala que la advocación pudo deberse al capitán Francisco García Centellas o Santaella, como también aparece denominado. Este señor era originario de la Auvernia, cuya capital fue Clermont Ferrand, lugar donde fue obispo San Ginés; de hecho se le suele denominar San Ginés de Clermont. Y es probable que este capitán regalase a la ermita, que reedificó a sus expensas, un cuadro del santo que pudo traer de su tierra y adjudicó así la advocación a la ermita. Una hipótesis nada desdeñable y que debe ser tenida en cuenta.

(Continuará…)

Para saber más:

– Clar Fernández, José Manuel: La iglesia de San Ginés en el puerto del Arrecife. Tenerife, 2002.

– Patrimonio Histórico de Arrecife de Lanzarote. Lanzarote, 1999.

Nota: La pintura de la iglesia de San Ginés es de Jorge Marsá.

Entrada publicada el 4 de Diciembre de 2014