Lanzarote y Madeira

Las relaciones entre Canarias y Portugal siempre han sido muy estrechas. Desde su redescubrimiento en el siglo XIV, el archipiélago fue objeto de razzias en busca de esclavos e intentos de anexión por parte de los lusos. Ya vimos en una entrada anterior de este blog cómo incluso Lanzarote permaneció durante un pequeño período de tiempo bajo su control.

Estas conexiones no desaparecieron tras la incorporación de las islas a la Corona de Castilla sino que se incrementaron. De hecho, se ampliaron a las distintas posesiones portuguesas en el Atlántico, fundamentalmente a los archipiélagos como las Azores y Madeira, pero llegaron hasta Cabo Verde y el Brasil. De la isla de Madeira se importaría a Canarias la caña de azúcar, el primer producto de exportación en torno al cuál giró la economía canaria en el siglo XVI.

Pajeros para grano de Lanzarote (imagen del archivo de la FEDAC)

Lanzarote no fue una excepción y no escapó a estas intensas relaciones, sobre todo con Madeira y Azores. El motivo es relativamente sencillo: Madeira constituía el núcleo lusitano más cercano a Canarias y, por tanto, a Lanzarote, estableciéndose unas corrientes migratorias y comerciales que calaron en ambas islas. Tan importantes y frecuentes fueron estas relaciones que el historiador Viera y Clavijo señala que cuando los lanzaroteños se referían a Madeira lo hacían como “la isla”, sin mencionar su nombre. Y Agustín de Herrera, señor de la isla, obtuvo el título de Marqués de Lanzarote tras someter Madeira para Felipe II en 1580.

El período más intenso de estas conexiones se produjo en el siglo XVI y fundamentalmente bajo el período de la Unión Ibérica entre 1580 y 1640. Muchos madeirenses acudían temporalmente a trabajar en el campo lanzaroteño o bien como comerciantes para vender los productos lusitanos y esclavos, pues Lanzarote se convirtió en una vía de entrada de los esclavos africanos en Canarias. Pero también para adquirir los cereales conejeros, un producto del que las islas portuguesas eran deficitarias. A pesar de que la mayoría permanecía cortos períodos de tiempo, para la época de la cosecha por ejemplo, muchos acabaron avecindándose y asentándose definitivamente.

El estallido de la guerra de independencia portuguesa en 1640 cortó buena parte de estos lazos debido a la larga duración del conflicto. Tras la paz, se reanudaron los contactos pero con menor intensidad ya que muchos portugueses optaron por emigrar al Brasil. A pesar de ello, estas relaciones permanecieron y continuaron hasta bien entrado el siglo XIX. Los documentos notariales y de los señores de la isla dan fe de su estancia en la isla hasta entonces.

Para saber más:

Torres Santana, Elisa: “Lanzarote y Madeira durante la Unión Ibérica a través de la documentación notarial”. III Coloquio Internacional de Historia da Madeira, 1993.

Brito González, Alexis D.: Extranjeros en Lanzarote (1640-1700). Arrecife, 1997.

Nota: La fotografía de los pajeros pertenece al archivo de la Fedac.

Entrada publicada el 28 de Julio de 2014