San Marcial del Rubicón (II)

Vimos en la entrada anterior cómo, tras diversas vicisitudes, la ermita de San Marcial del Rubicón se asentó definitivamente en el pueblo de Femés a mediados del siglo XVIII.

San Marcial del Rubicón, Femés, Lanzarote

Probablemente fuese construida con buena parte de los materiales que se pudieron aprovechar de la anterior, ya que era costumbre en los siglos pasados reutilizar la piedra y aquellos elementos aún útiles. Gracias al mayordomo Andrés Curbelo se realizan obras tanto en el exterior como interior; los trabajos se extendieron durante las primeras décadas del siglo, lo que da idea de la lentitud de las obras y las constantes reparaciones en la misma.

Reseña histórica

Por ejemplo, en la visita de 1773 se ordena reparar el techo de la sacristía, poner un muro alrededor de la ermita y construir en la cerca una sala para los romeros, así como que se concluya el retablo del santo en su dorado y pintura.

El momento cumbre de la iglesia se produce en el siglo XIX. En 1797 los vecinos de Femés solicitan al obispado la creación de una parroquia segregada de la de Yaiza, para lo cual se comprometen a extender la ermita con un terreno espacioso para que sirva como parroquia y proveerla de los ornamentos necesarios para el culto. Sin embargo, y a pesar de la visita del obispo Verdugo, este hecho no se produciría hasta 1818 cuando se erige la ermita como parroquia.

Otra perspectiva de San Marcial del Rubicón

No obstante, en poco tiempo se comprueba que la hacienda de la iglesia resulta insuficiente para hacer frente a los gastos de su mantenimiento debido a las inclemencias del tiempo, los robos y el escaso caudal. Ello provoca el languidecimiento de la construcción hasta que en 1962 deja de ser parroquia y vuelve a depender de Yaiza.

La iglesia de San Marcial del Rubicón consta de una sola nave con arco triunfal que da paso al presbiterio, en el cual se encuentran los retablos y la imagen del Santo Patrón. Desde el exterior se puede apreciar los cuerpos que se fueron agregando según ordenaron los obispos: el cuerpo de la ermita, presbiterio y la sacristía, así como las dos puertas con los arcos de medio punto realizadas en toba roja de la zona. Está cubierta con madera al estilo mudéjar y resguardada por torta, aunque anteriormente estuvo cubierta de tejas.

Para saber más:

Lobo Cabrera, Manuel y Quintana Navarro, Francisco (dirs.): Yaiza y su tierra. Síntesis histórica. Yaiza, 1999.

Entrada publicada el 5 de Junio de 2014