El Islote de Alegranza

Alegranza es uno de los islotes que componen el Archipiélago Chinijo situado al norte de Lanzarote. A pesar de que durante la mayor parte de su tiempo ha estado deshabitado, no siempre fue así y, como muchos de los lugares de Lanzarote, es digno de ser visitado y conocer su historia.

Sobre el origen de su nombre, los primeros historiadores como Abreu y Galindo y Viera y Clavijo se lo atribuyen a los normandos al ver tierra después de tantos días de navegación; sin embargo, el islote ya aparece recogido con ese nombre en el Mapamundi de los Cresques fechado en 1375, bastante antes de la llegada de los franceses. Por tanto, es probable que el nombre se deba, como señala algún investigador, a algún navío genovés o mallorquín que arribaba a las islas en el siglo XIV en busca de esclavos.

Alegranza

El islote perteneció al señorío de Lanzarote hasta bien entrado el siglo XVI cuando fue donado por el Marqués de Lanzarote a Diego de Cabrera Leme. La propiedad pasó por diversas manos hasta que, en 1612, fue comprada por Andrés Lorenzo, señor de Fuerteventura, en precio de mil ducados de plata, lo que dio lugar a un nuevo conflicto entre los señores de ambas islas. Como señalamos en una entrada publicada en este blog, Alegranza fue punto de recolección de los apreciados pájaros canarios durante los siglos XVI, XVII y XVIII debido a la abundante población de estas aves al ser un islote despoblado. A Alegranza se trasladaban los pajareros en busca de estos animales para luego ser exportados al continente europeo.

La pequeña isla ha permanecido la mayor parte del tiempo en manos privadas. En 1860, su propietario de entonces, José García Lugo, cedió al Estado unos 1.700 metros cuadrados para la construcción del faro de Punta Delgada, como también se conoce al faro de Alegranza, el cual se inauguró en 1865. Desde entonces, el islote comenzó a estar habitado por los torreros y sus familias. Este faro pertenece al patrimonio arquitectónico de Canarias ya que fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en el año 2002.

Playa del Islote de Alegranza, fotografía de Ramón Pérez Niz

Uno de los principales atractivos del islote es su enorme cono volcánico, un cráter conocido como la Caldera, que mide más de un kilómetro de diámetro y que es la memoria palpable del volcán responsable de la creación de la isla. Su costa agreste y su lejanía han posibilitado la conservación de este espacio natural aunque, en la actualidad, es posible realizar una visita guiada a la isla partiendo desde el puerto de Órzola. Sin duda, una experiencia única que permite conocer de primera mano uno de los lugares más inaccesibles y aislados de Canarias.

Nota: Las fotografías de este post son de Ramón Pérez Niz.

Entrada publicada el 11 de marzo de 2015