El Museo de Historia de Arrecife

Como señalamos en una entrada anterior, el 10 de diciembre se inauguró el Museo de Historia de Arrecife ubicado en el Castillo de San Gabriel. Se hacía pertinente, pues, una visita al mismo y comprobar in situ las nuevas instalaciones así como la estructura del mismo y sus virtudes y/o defectos.

Acceso al Museo de Historia a través del Puente de las Bolas

Lo primero que debemos destacar es el espacio elegido para el destino del Museo. El Castillo de San Gabriel constituye, además de ser probablemente el edificio más antiguo que se conserva en Arrecife, uno de los puntos más identificables y señeros de la ciudad, una visita obligada a la que se llega tras atravesar, en una de las dos posibles vías, el Puente de las Bolas. En este sentido, la elección es de lo más afortunada ya que permite rehabilitar este inmueble y destinarlo a un uso cultural acorde y apropiado a su historia.

El Castillo de San Gabriel

Indudablemente, la estructura física previa del edificio limita y condiciona la estructura misma del Museo. Sin embargo, los responsables del proyecto han creado una serie de espacios aprovechando los distintos habitáculos del castillo y crear una ruta de Arrecife, no sólo histórica sino también geográfica, etnográfica e incluso cultural.

El Museo cuenta con nueve salas (además de dos baluartes que sirven de transición entre las salas situadas más al exterior) a las cuales se accede tras atravesar la pequeña entrada del castillo. Las cinco primeras salas están dedicadas a conocer el medio físico en el que se ubica Arrecife, tanto la geología como la fauna y flora, como la colonización protohistórica y los primeros pobladores de la zona, todas ellas en paralelo.

Museo de Historia de Arrecife

De ahí pasamos a la sala más amplia del Museo en la que se narran las distintas etapas de la historia insular, acompañada de maquetas de Arrecife en distintos momentos y documentos de especial relevancia en la historia arrecifeña. Tras atravesar una sala dedicada a la carpintería de ribera, de gran importancia en las islas orientales, pasamos a una sala dedicada al corsarismo y la piratería y, tras volver sobre nuestros pasos, a la última sala dedicada al Arrecife actual, en la que se hace un repaso de su arquitectura, arte y los vínculos con la pesca. El ascenso a la azotea nos permite disfrutar de un vídeo con fotografías antiguas de Arrecife y unas magníficas vistas del perfil costero de la ciudad.

La plaza de armas o azotea del Castillo

Debemos destacar el aprovechamiento máximo del espacio, los paneles narrativos que, sin entrar en tecnicismos, permiten adentrarnos en la historia no sólo de Arrecife sino de toda Lanzarote y el esfuerzo realizado por los responsables en combinar el rigor con la pedagogía, de manera que no sea un recorrido pesado y farragoso para el visitante.

Sala principal del Museo

En el debe, sin embargo, debemos apuntar dos cuestiones: por un lado, las dificultades de accesibilidad condicionados por el propio edificio; por otro lado, que todos los textos se hallan en castellano, lo que limita el acceso a la información que se quiere transmitir. Parece que la intención de los responsables del museo es resolver esta cuestión mediante una aplicación telefónica, de manera que el visitante tendrá un distintivo en cada panel para enfocarlo y leerlo en su móvil, y que estará disponible en breve. Una cuestión interesante teniendo en cuenta el número de visitantes extranjeros que cuenta la ciudad a lo largo de todo el año.

Lo que sí hay que resaltar es el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Arrecife en aprovechar el Castillo de San Gabriel y dotar a la ciudad de un nuevo atractivo cultural para sus habitantes. El Museo de Historia es una visita obligada para conocer y entender la evolución de Arrecife y Lanzarote, pues ambos están estrechamente vinculados, desde su doblamiento hasta la actualidad.

Nota: Las fotografías de este post son de Ramón Pérez Niz.

Entrada publicada el 26 de enero de 2015