El señorío de Lanzarote

Detentar el honor de constituir la primera isla en ser conquistada por los normandos supuso fijar el destino de Lanzarote durante más de cuatrocientos años. Cuando los franceses llegaron a Canarias en 1402, lo hacían buscando esclavos y productos de la tierra así como hacerse con el control del archipiélago. En apenas tres años se anexionaron las islas de Lanzarote, Fuerteventura y el Hierro, las islas menos pobladas y, por tanto, las más fáciles de controlar.

Jean de Bethencourt reconoció la soberanía de los monarcas del reino de Castilla a cambio del título de Señor de las Islas de Canarias. Tras unos años, a caballo entre Canarias y Normandía, Bethencourt abandonó las islas entre 1411 y 1412 dejando a su pariente Maciot de Bethencourt como gobernador de la colonia francesa. A partir de su marcha, el Señorío de Canarias pasó por varias vicisitudes: donación, traspaso, venta y permuta, hasta que se consolidó por la unión de Fernán Peraza e Inés de las Casas.

Los Peraza intentaron conquistar las islas que permanecían aún sin dominar, primero la Gomera y luego La Palma, donde murió su hijo Guillén Peraza. Tras pasar el señorío a su hija Inés Peraza, el marido de ésta intentó conquistar Gran Canaria y Tenerife, para lo cual construyó las torres de Gando y Añaza, que fueron destruídas por los canarios poco después. Lo cierto es que, tras ver estos fracasos, los Reyes Católicos asumen la dirección de las campañas destinadas a conquistar las islas que faltaban, indemnizando a los Herrera-Peraza con cinco millones de maravedíes y quedando al señorío reducido a las islas de Lanzarote, Fuerteventura, el Hierro y la Gomera, pues las otras tres permanecerán bajo control real.

Sin embargo, el señorío sería dividido entre los hijos de Inés Peraza y Diego García de Herrera, quedando por un lado el Señorío de la Gomera y El Hierro y, por otro lado, el Señorío de Lanzarote y Fuerteventura. El primero lo heredó Fernán Peraza mientras que el segundo se dividiría entre Sancho de Herrera, María de Ayala y Constanza Sarmiento. Esto dio lugar a que los señores de cada una de ellas se intitulase conjuntamente como Señor de Lanzarote y Fuerteventura, aunque sólo mantuviese una pequeña parte del mismo, y que se produjesen matrimonios con el fin de intentar reagrupar el señorío en una sola persona.

De estas uniones nacería Agustín de Herrera y Rojas, Señor de Lanzarote y Fuerteventura desde 1545 en que fue jurado por sus vasallos. En 1567 fue nombrado Conde de Lanzarote como premio a sus actividades en las costas de África. En 1584 se le otorgó el título de Marqués de Lanzarote como recompensa por su mandato como Capitán General de Madeira y Porto Santo así como en su participación en la anexión de aquellas islas en la Unión de 1580.

Durante tres generaciones, el Marquesado permanecerá en la isla pero el prematuro fallecimiento del tercer marqués en 1632, cuando aún era un niño, provocará una disputa entre varios pretendientes de la que saldrá victoriosa la marquesa viuda. Sin embargo, el titular del señorío ya no volvería a residir en la isla. Tras la muerte de aquella, ambos títulos, y por tanto el señorío, acabaron en la Casa de Estrada, primero, y en la Casa de Velamazán después, ya en el siglo XVIII. Lanzarote se convirtió en un instrumento recaudatorio para los señores que residían en la Península y que se administraba a través de apoderados de aquellos.

Los señoríos fueron abolidos por las Cortes de Cádiz en 1811 pero esta ley fue anulada y no se llevaría a efecto hasta 1837 en que se consumó la desaparición de los mismos. Esto supuso para los habitantes de Lanzarote liberarse de la presión señorial y de los abusos que aquellos ejercían, como el derecho de quintos y otras imposiciones tributarias. Con ello terminaban cuatro siglos de historia lanzaroteña y empezaba una nueva etapa para la isla.

Para saber más:

LOBO CABRERA, Manuel y BRUQUETAS DE CASTRO, Fernando: Don Agustín de Herrera y Rojas, I Marqués de Lanzarote. Madrid, 1995.

VIERA Y CLAVIJO, José de: Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria. Santa Cruz de Tenerife, 1967-1971.

Entrada publicada el 30 de Mayo de 2015