La cueva de Ana Viciosa

La historia de Lanzarote está llena de personajes singulares, en su mayoría del género masculino ya que son éstos los que ejercían el poder y escribían la Historia. Sin embargo, a veces nos encontramos con figuras femeninas que destacan por salirse de la norma establecida, por convertirse en mujeres de carácter que destacaban entre el resto, incluyendo sus congéneres masculinos.

Uno de estos personajes es Ana Viciosa. Esta mujer, que vivió a finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, era de ascendencia morisca hija de Juan de Saavedra, hermano natural de D. Agustín de Herrera, marqués de Lanzarote. Fue casada con Juan de León Munguía, gobernador de la isla, y a la muerte de éste en 1581 al repeler una invasión de piratas franceses heredó todos sus bienes, entre ellos el señorío de la isla de Montaña Clara que le había cedido el marqués, y numerosas propiedades por toda la isla pero, sobre todo, en la zona de Tinajo.

Precisamente, en la costa de Tinajo, en la zona conocida como los Acantilados de los Cuchillos, se encuentra una cueva conocida como la Cueva de Ana Viciosa. Se trata de una abertura que se encuentra a cierta altura mimetizada con el entorno y de muy difícil acceso. El nombre le viene dado porque según la leyenda y la tradición oral de la zona, la dicha Ana Viciosa acudía a ella para mantener relaciones con jóvenes de la zona y algunos esclavos suyos a los que, a cambio, les daría la libertad. Incluso algún autor le ha llegado a adjudicar amoríos con el pirata Cabeza de Perro, algo totalmente improbable si tenemos en cuenta que este pirata vivió en el siglo XIX y eso si lo hizo, ya que hay historiadores que lo ponen en duda al señalar que fue una creación del escritor Aurelio Pérez Zamora.

Lo que sí parece claro es que en una isla marcada a fuego por la piratería y los constantes ataques exteriores como es Lanzarote, el hecho de que sea una cueva casi inaccesible y la fuerza y el carácter de esta mujer haya propiciado la aparición de leyendas en torno a ella en la tradición oral conejera, mezclando ficción y realidad. Tanto es así que el antropólogo francés René Verneau, que visitó las islas en la década de 1880, quiso acceder a la cueva, para lo cual tuvo que atar cuatro escaleras y a punto estuvo de costarle la vida, tal y como él mismo lo cuenta en su libro.

Un motivo más que suficiente para hacer un recorrido por esta zona de la costa lanzaroteña, poco conocida y de enorme belleza situada cerca del Parque Nacional de Timanfaya.

Para saber más:

Paz Sánchez, Manuel de: La piratería en Canarias. Tenerife, 2009.

Verneau, René: Cinco años de estancia en las Islas Canarias. Tenerife, 1981.

Entrada publicada el 12 de Enero de 2015