La última invasión de Lanzarote

Desde que Lanzarote se incorporó a la corona castellana en el siglo XV fue objeto de numerosas entradas, invasiones y asaltos piráticos. A los ataques piráticos se sucedieron las invasiones por parte de individuos que pertenecían a naciones en guerra con España así como los ataques berberiscos desde mediados del siglo XVI. Era normal que sus habitantes se refugiasen en el interior y diesen la espalda al mar, ese entorno fatídico de donde procedía la mayor parte de sus desgracias.

Estas invasiones y ataques acontecieron durante casi trescientos años, hasta bien entrado el siglo XVIII. La última se produjo en 1762, durante la Guerra de los Siete Años, cuando llegó a la isla una flotilla inglesa compuesta por dos poderosos buques. Su objetivo principal consistía en hacerse con las embarcaciones que se encontraban refugiadas en el Puerto de Naos, pero al comprobar la dificultad que existía entrar en él debido a los arrecifes decidieron disparar sobre el Castillo de San Gabriel, al que consiguieron acallar con su artillería superior.

Castillo de San Gabriel, fotografía de Ramón Pérez Niz

Los buques ingleses continuaron hacia el oeste y desembarcaron a una legua en torno a un centenar de hombres. Los lanzaroteños intentaron frenar el avance inglés parapetados tras una hilera de camellos que habían traído para ello, utilizando una estrategia muy similar a la que emplearon los majoreros contra los ingleses en 1740. Sin embargo, en esta ocasión los camellos, al sentir los primeros impactos de bala, se echaron sobre sus propios amos y huyeron en desbandada.

Ramón Pérez Niz Fotografía, Museo Piratería Teguise

Los ingleses decidieron no internarse en la isla y avanzaron por la costa hacia su objetivo. No obstante, la refriega anterior, a pesar de haber sido adversa a los conejeros, había dado tiempo a los barcos que se hallaban en el Puerto de Naos a escapar por lo que, al llegar los británicos al puerto, lo encontraron vacío. Al intentar desembarcar en una chalupa en las proximidades del castillo, el comandante del Lord Anson, uno de los navíos ingleses, recibió un disparo mortal de fúsil hecho desde tierra por el teniente coronel Carlos Monfort. Este hecho junto con la huída de sus presas provocó la retirada definitiva de los corsarios ingleses.

Castillo de San José

Precisamente, la incapacidad del Castillo de San Gabriel de defender al Puerto de Naos fue una de las razones esgrimidas para construir el Castillo de San José pocos años después de este último ataque. Construcción que muy pronto perdería su carácter defensivo.

Para saber más:

VIERA Y CLAVIJO, José de: Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria. Madrid, 1773.

Nota: Las fotografías de este post son de Ramón Pérez Niz.

Entrada publicada el 19 de Noviembre de 2015