Lanzarote y la barrilla

El proceso volcánico que sufrió Lanzarote entre 1730 y 1736 destruyó buena parte de las tierras más fértiles de la isla, provocando que sus habitantes buscasen alternativas para suplir la falta de aquellas y poder sustentar a la población local. A lo largo del siglo XVIII esos intentos se volcaron en la introducción de nuevos cultivos como la vid y la barrilla.

La Salsola kali o barrilla borde es una planta que debido a su alto contenido en sodio solía emplearse desde la Antigüedad en la producción de vidrio y la elaboración de la sosa. El procedimiento para la reducción del cosco a piedra es divulgado en Gran Canaria por comerciantes extranjeros desde 1780. Viera y Clavijo atribuye al presbítero José García Durán la extensión en Soo de las primeras semillas de la hierba escarchada; la técnica de cultivo a dos hojas, es decir alternando la siembra de la barrilla con el trigo y la cebada, los métodos de obtención y acabado que se van perfeccionando permiten introducir importantes cambios en la agricultura de secano de Lanzarote.

Soo fue uno de los primeros enclaves que acogieron el cultivo de la barrilla

* Soo acogió la plantación de las primeras semillas de la barrilla (Fotografía de Clara Suárez).

La introducción de la vid y la barrilla permitió diversificar la actividad agrícola y romper la tradicional dependencia de los granos. El cultivo de la barrilla se concentró en la zona central de la isla, en las parroquias de Teguise, Tinajo, Tías y San Bartolomé exportándose a través del puerto de Arrecife hacia diversos mercados internacionales, fundamentalmente el británico pero también el estadounidense así como otros europeos.

Sin embargo, será el puerto del Arrecife el principal beneficiado del ciclo económico expansivo que provocó la barrilla. Hasta la década de 1770, Arrecife apenas era un caserío con 300 habitantes y la crisis económica, que culminaría en el bienio 1778-1779, propiciaría la tradicional secuela migratoria. A partir de la siguiente década, Arrecife conoce su explosión demográfica que culmina en 1798 con la erección de la parroquia y su segregación de Teguise. En 1802, la parroquia de Arrecife cuenta con casi 1.400 habitantes, fundamentalmente marineros, comerciantes y mercaderes, asentándose en ella una nutrida colonia europea en las primeras décadas del siglo XIX.

A pesar de los diversos altibajos, el ciclo del cultivo de la barrilla se mantuvo prácticamente hasta la década de 1840. La adulteración de la barrilla, lo que conllevaba un descrédito exterior del producto, y la sucesión a partir de 1830 de años calamitosos (sequías constantes que provocan malas cosechas y hambrunas) provocan que en 1836 el Ayuntamiento de Arrecife estime en 3.000 las personas que se han visto obligadas a emigrar hacia América únicamente en ese año. En estas circunstancias económicas, la barrilla deja de ser el principal producto de exportación y la fuente de riqueza de la isla.

Para saber más:

MILLARES CANTERO, Agustín: “Arrecife, el puerto de la barrilla”. Boletín Millares Carló, nº 5 (1982) pp. 67-160.

Entrada publicada el 21 de septiembre de 2015