La industria de la salazón en Lanzarote

Ya vimos en una entrada anterior cómo, durante el siglo XIX, surgieron varios proyectos que buscaban explotar las riquezas del banco canario-sahariano con base en Lanzarote. Sin embargo, a lo largo de este siglo el subsector pesquero estuvo sometido a un alto grado de marginalidad. Aún a finales del XIX era meramente una actividad de subsistencia sin ningún afán industrial pues los proyectos que lo intentaron fracasaron absolutamente.

La situación comenzó a cambiar en la década de 1880 cuando España consolidó su dominio en la costa occidental de África, instalándose las primeras factorías en Río de Oro y La Güera, aunque no se confirmará hasta 1900 cuando se firmó un convenio con Francia que delimitaba las posesiones españolas en África.

* Salinas, por Ramón Pérez Niz.

Desde entonces comenzó la explotación pesquera a gran escala del banco canario-sahariano. El estallido de la I Guerra Mundial propició que algunos países enviasen pescadores a la zona lo que supuso un aumento de las capturas y beneficios para las compañías canarias. La carencia de cámaras frigoríficas que permitiesen una estabilidad en el estado de conservación de las capturas fomentó la opción de un recurso bien conocido en las islas: la salazón. Para ello se potencia la creación de salinas, casi todas ellas en torno a Arrecife, tal y como señalamos en la entrada Arrecife, la ciudad de la sal.

A finales de la década de 1920 existían dos industrias de pesca en Arrecife, número que aumentaría a cuatro en 1933, y que daban trabajo a un total de 67 veleros. Poco después, se instalan en la isla el industrial gallego Rodolfo Alonso Lamberti, quien construye, en 1938, unos secaderos de pescado en el islote del Francés que había comprado a la marquesa de Santa Coloma, y RALSA, dedicada a la sardina, en 1947.

Peces, por Ramón Pérez Niz

* Peces, por Ramón Pérez Niz.

Precisamente ese año, en 1947, en pleno auge de la industria del salazón, la flota pesquera de Arrecife estaba compuesta por 68 embarcaciones que contaban con 813 marineros, que realizaban entre tres y cuatro viajes al año. Hasta finales de esta década la flota canaria, y sobre todo la de Arrecife, mantendrá su hegemonía en el banco canario-sahariano iniciándose un período de transición en que se emplean nuevos tipos de barcos, se aplican mejoras tecnológicas y se van sustituyendo los veleros por embarcaciones a motor.

Para saber más:

Montelongo Franquiz, Antonio J. y Falero Lemes, Marcial A.: El Puerto del Arrecife. Cabildo de Lanzarote, Lanzarote, 2000.

Entrada publicada el 11 de Diciembre de 2016