Un médico inglés en Lanzarote

Como sucede en casi todos los lugares, la historia pequeña de Lanzarote, aquella que se sale de los sucesos más relevantes y los personajes principales, está llena de figuras curiosas, peculiares, poco conocidas pero que son, o han sido, objeto del reconocimiento y el cariño de la gente que las conocieron.

Uno de ellos fue el inglés Tomás J. James, que se asentó en el Arrecife de la primera mitad del siglo XIX.  […]

El Palacio de Spínola

Si el lector decide acercarse a la Villa de Teguise, antigua capital de Lanzarote, y dar un paseo por sus tranquilas calles podrá observar que se conservan numerosas casonas tradicionales que mantienen el nombre de las familias que las construyeron o habitaron en los siglos pasados.  […]

El Islote de Alegranza

Alegranza es uno de los islotes que componen el Archipiélago Chinijo situado al norte de Lanzarote. A pesar de que durante la mayor parte de su tiempo ha estado deshabitado, no siempre fue así y, como muchos de los lugares de Lanzarote, es digno de ser visitado y conocer su historia.  […]

Los Diabletes

Tanto en Canarias como en numerosos lugares de la Península son muchos los ejemplos de manifestaciones donde se “golpea” (sin hacer daño) o persigue a la gente en determinadas festividades. Manifestaciones que se pierden en el tiempo y que han perdido su sentido original transformándose en costumbres festivas y catárticas.

Entre ellas son frecuentes las representaciones de diablos y demonios, la mayoría de las cuales se celebraban durante la festividad del Corpus Christi, que simbolizaba el triunfo de Cristo sobre el mal. El más conocido de las islas son los diabletes de Teguise, una de las señas de identidad de la Villa. Existe constancia documental de su existencia desde, al menos, el siglo XVII, una celebración cristiana seguramente influenciada por la cultura morisca tan arraigada en aquellos siglos en la isla, aunque probablemente pueda retraerse aún más en el tiempo hasta la época de la conquista y la posterior cristianización de los aborígenes.

Los Diabletes de La Villa de Teguise, Carnaval en Lanzarote

Los bailes de diabletes eran celebrados inicialmente por los pastores entre la Navidad y la Epifanía,  […]

Los cementerios de Arrecife

Aunque hoy no está bien visto hablar de ella o se la ignore, consciente o inconscientemente, la muerte constituye uno de los elementos que convierten al ser humano en lo que es. Durante muchos siglos fue un elemento cotidiano en la vida de las gentes que poblaban no sólo las islas sino los demás países europeos: las epidemias, los conflictos bélicos, la pobreza, las hambrunas y otras situaciones la convertían en un visitante permanente.

Esta presencia se acentuaba aún más si tenemos en cuenta que a lo largo de bastante tiempo los enterramientos se producían en los recintos religiosos: iglesias parroquiales, iglesias de los conventos y ermitas, lugares sagrados donde se esperaban conseguir las indulgencias para acceder a la vida eterna. Así sucedió hasta bien avanzado el siglo XVIII cuando las Reales Órdenes de Carlos III y Carlos IV prohíben los enterramientos en las iglesias y establecen la construcción de cementerios.

Este hecho supuso un quebradero de cabeza para las autoridades municipales de la época,  […]

El Convento de Santo Domingo de Teguise

Durante algo más de un siglo, el único convento existente en Lanzarote fue el convento franciscano de Miraflores, cuya iglesia se halla hoy reconvertida en Museo de Arte Sacro. Sin embargo, era inevitable que, con el transcurrir de los años y el peso de la Iglesia en la vida cotidiana de los habitantes de la época, se creasen nuevos centros religiosos.

El convento de Santo Domingo supuso un empeño personal de D. Gaspar Rodríguez Carrasco. Natural de Tenerife donde había nacido en 1676, desarrolló buena parte de su actividad mercantil en el Lanzarote de finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII. Ya en 1692 pidió licencia para crear un hospital con iglesia y servicio litúrgico bajo la congregación de San Juan de Dios; en efecto, en 1698 cedió unas casas de su propiedad para instalar en ellas dicho hospital pero esta comunidad rechazó la idea por la lejanía de la isla.

Convento de Santo Domingo de Teguise

Sin embargo, el capitán Rodríguez Carrasco no cejó en su empeño y debió construir el edificio entre esa fecha y 1711. En ese año otorga un documento de fundación a favor de la Orden dominica y prueba de que las obras debían estar muy avanzadas es la minuciosa descripción que hace en dicha escritura: la iglesia está prácticamente levantada con su nicho, realizadas las bóvedas para enterramiento, coro tribuna, campanario, sacristía y una zona claustral. Pero, además, regala a la iglesia varias imágenes, entre ellas una de San Juan de Dios y otra de Nuestra Señora de Gracia, piezas de orfebrería y deja que pasen a su poder seis casas nuevas que poseía en la villa. La licencia para su autorización se haría efectiva en 1726, considerada la fecha de fundación del convento.

Todo el complejo conventual sufrió transformaciones a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII con vistas a constantes ampliaciones, como la creación de una segunda nave y el retablo mayor que corresponde a finales de esa centuria. Por entonces, la comunidad solía contar con unos catorce frailes, una cantidad más que suficiente para atender las necesidades espirituales y religiosas de la isla.

El convento desapareció con los procesos desamortizadores de la primera mitad del siglo XIX por lo que apenas contó con un siglo de vida. El recinto se puso al servicio de diversas actividades, desde comerciales a militares, docentes, etc, provocando un deterioro que supuso la pérdida de la segunda planta e importantes zonas de la parte posterior. En 1956, las autoridades municipales decidieron realizar una serie de obras sobre parte de las ruinas del inmueble, principalmente las que había ocupado el claustro, para su remodelación y destinarlo a las Casas Consistoriales, espacio que aún se mantiene y que conserva algunos restos como el arco de acceso a la sala de archivo de la corporación.

La iglesia se ha reconvertido en la actualidad en una sala de exposiciones, exhibiendo aún el retablo principal del templo original dedicado a Nuestra Señora de Gracia y conservando el único trasaltar con pinturas murales de toda la isla. Por ello, a lo que se puede añadir una interesante exposición, son motivos más que suficientes para realizar una visita a este antiguo espacio religioso de Teguise.

Para saber más:

– Concepción Rodríguez, José: Patronazgo artístico en Canarias en el siglo XVIII. Las Palmas de GC, 1995.

– Fuentes Pérez, Gerardo: “Fuentes para la historia de la orden de predicadores en Lanzarote. El convento de San Juan de Dios y San Francisco de Paula. Una aproximación espacial y plástica al siglo XVIII”. XII Jornadas de Estudio sobre Lanzarote y Fuerteventura, 2008.

Nota: La fotografía de este post es del Ayuntamiento de Teguise.

El Museo de Historia de Arrecife

Como señalamos en una entrada anterior, el 10 de diciembre se inauguró el Museo de Historia de Arrecife ubicado en el Castillo de San Gabriel. Se hacía pertinente, pues, una visita al mismo y comprobar in situ las nuevas instalaciones así como la estructura del mismo y sus virtudes y/o defectos.

Acceso al Museo de Historia a través del Puente de las Bolas

Lo primero que debemos destacar es el espacio elegido para el destino del Museo. El Castillo de San Gabriel constituye, además de ser probablemente el edificio más antiguo que se conserva en Arrecife, uno de los puntos más identificables y señeros de la ciudad, una visita obligada a la que se llega tras atravesar, en una de las dos posibles vías, el Puente de las Bolas. En este sentido, la elección es de lo más afortunada ya que permite rehabilitar este inmueble y destinarlo a un uso cultural acorde y apropiado a su historia.

El Castillo de San Gabriel

Indudablemente, la estructura física previa del edificio limita y condiciona la estructura misma del Museo. Sin embargo, los responsables del proyecto han creado una serie de espacios aprovechando los distintos habitáculos del castillo y crear una ruta de Arrecife, no sólo histórica sino también geográfica, etnográfica e incluso cultural.

El Museo cuenta con nueve salas (además de dos baluartes que sirven de transición entre las salas situadas más al exterior) a las cuales se accede tras atravesar la pequeña entrada del castillo. Las cinco primeras salas están dedicadas a conocer el medio físico en el que se ubica Arrecife, tanto la geología como la fauna y flora, como la colonización protohistórica y los primeros pobladores de la zona, todas ellas en paralelo.

Museo de Historia de Arrecife

De ahí pasamos a la sala más amplia del Museo en la que se narran las distintas etapas de la historia insular, acompañada de maquetas de Arrecife en distintos momentos y documentos de especial relevancia en la historia arrecifeña. Tras atravesar una sala dedicada a la carpintería de ribera, de gran importancia en las islas orientales, pasamos a una sala dedicada al corsarismo y la piratería y, tras volver sobre nuestros pasos, a la última sala dedicada al Arrecife actual, en la que se hace un repaso de su arquitectura, arte y los vínculos con la pesca. El ascenso a la azotea nos permite disfrutar de un vídeo con fotografías antiguas de Arrecife y unas magníficas vistas del perfil costero de la ciudad.

La plaza de armas o azotea del Castillo

Debemos destacar el aprovechamiento máximo del espacio, los paneles narrativos que, sin entrar en tecnicismos, permiten adentrarnos en la historia no sólo de Arrecife sino de toda Lanzarote y el esfuerzo realizado por los responsables en combinar el rigor con la pedagogía, de manera que no sea un recorrido pesado y farragoso para el visitante.

Sala principal del Museo

En el debe, sin embargo, debemos apuntar dos cuestiones: por un lado, las dificultades de accesibilidad condicionados por el propio edificio; por otro lado, que todos los textos se hallan en castellano, lo que limita el acceso a la información que se quiere transmitir. Parece que la intención de los responsables del museo es resolver esta cuestión mediante una aplicación telefónica, de manera que el visitante tendrá un distintivo en cada panel para enfocarlo y leerlo en su móvil, y que estará disponible en breve. Una cuestión interesante teniendo en cuenta el número de visitantes extranjeros que cuenta la ciudad a lo largo de todo el año.

Lo que sí hay que resaltar es el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Arrecife en aprovechar el Castillo de San Gabriel y dotar a la ciudad de un nuevo atractivo cultural para sus habitantes. El Museo de Historia es una visita obligada para conocer y entender la evolución de Arrecife y Lanzarote, pues ambos están estrechamente vinculados, desde su doblamiento hasta la actualidad.

Nota: Las fotografías de este post son de Ramón Pérez Niz.

Arrecife, de poblado a capital de Lanzarote

Cuando el ingeniero italiano Leonardo Torriani realizó su informe sobre las fortificaciones en Canarias, dedicó un especial apartado a las de la isla de Lanzarote. En el mismo, establecía que, para una mejor defensa de la isla frente a los ataques piráticos, era necesario trasladar la capital a la costa; en concreto, recomendaba el puerto del Arrecife por ser de fácil defensa siempre que se cumpliesen sus ideas.

El Castillo de San Gabriel, Arrecife

Sin embargo, a pesar de estas sugerencias, la capital continuó en la Villa de Teguise y el puerto de Arrecife se mantuvo  […]

La cueva de Ana Viciosa

La historia de Lanzarote está llena de personajes singulares, en su mayoría del género masculino ya que son éstos los que ejercían el poder y escribían la Historia. Sin embargo, a veces nos encontramos con figuras femeninas que destacan por salirse de la norma establecida, por convertirse en mujeres de carácter que destacaban entre el resto, incluyendo sus congéneres masculinos.

Uno de estos personajes es Ana Viciosa. Esta mujer, que vivió a finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, era de ascendencia morisca  […]

La iglesia de San Ginés (II)

En la entrada anterior vimos cuáles fueron los orígenes de la iglesia de San Ginés y su advocación hasta finales del siglo XVIII. La relevancia de este templo se debe fundamentalmente a que es el único de interés histórico en Arrecife y porque supuso el embrión urbano bajo el que se articuló el asentamiento urbanístico que culminaría con la capitalidad en el siglo XIX.  […]